
Probablemete, querido lector, sólamente el titular arriba indicado, hará sobresaltarse a más de uno o dos en ésta, nuestra querida nación española. Sin embargo, y como pasaré a argumentar a continuación, todo lo que de él se deduce es absolutamente verídico, fundado sobre la base de mi único objetivo en la vida: la verdad.
Como bien sabreis, los Grupos antiterroristas de liberación (GAL), fueron fundados en el año 1983. Creedme, ávidos lectores, si os digo que éste va a ser el único dato que, con respecto a la historia tradicional, se mantendrá intacto en mi ponencia. En base a informes internos del CNI a los que he podido tener acceso (agradecérselo eternamente a J.M.A.), su verdadera génesis se orquestó en los bajos del número 13 de la calle Génova de Madrid. Los asistentes a dicha reunión fueron 5:
Manuel Fraga Díaz, como lider de los populares.
Luis María Ansón Rodriguez, como representante de un medio afín, dispuesto a cubrir mediáticamente toda la operación (por aquel entonces, diario
ABC).
José María Areilza Sanz, como representante de la plataforma antisocialista
Acción ciudadana liberal.
Pedro Schwartz Antunez, de la
Unión liberal. Y finalmente,
Jaime Mayor Oreja Sordo, mano derecha de Fraga, y presente únicamente como oyente. Tras 5 tensas horas de cigarrillos, gritos y desacuerdos, el acuerdo alcanzado, puesto en marcha sólo una semana después, cambiaría para siempre la historia reciente de nuestro país: crearían un grupo paramilitar, que se dedicaría a robar cadáveres de los depósitos para, a continuación, dispararles en la cabeza y abandonarlos en alguna zona de bosque relativamente apartada del País Vasco francés. El objetivo, bien conocido por todos nosotros: desprestigiar al gobierno socialista. Era un todo o nada. Encumbrarse o enfangarse. La ayuda mediática del diario
ABC, sin duda alguna, resultó decisiva para el éxito de la
conspiración. Sería el principal motivo por el que Luis María Ansón Rodríguez ostentaría, en la sombra, durante tantos años, un poder tan extenso e incontestable. Aunque, ciertamente, éste ya sería otro tema.
Un informe policial extraviado durante largo tiempo, el cual llegó a mis manos gracias a J.M.A. (al cual, reitero, estaré eternamente agradecido), nos muestra una serie de misterioso robos de cadáveres en diferentes depósitos ubicados, en su mayoría, en la parte oriental de Euskadi. Haré una breve relación de algunos de ellos:
14/10/1983: desaparición del cadáver de Antonio López Urquijo, del depósito de la localidad guipuzcuana de Urnieta. Según relata el informe policial, dos individuos encapuchados entraron por la fuerza al susodicho depósito, maniatando al vigilante, y sustrajeron el mencionado cuerpo. A pesar de tratarse de un caso sumamente peliagudo, fue cerrado 3 días después. No se detalla un motivo.
17/12/1983: desparición del cuerpo de Ainara Sendra Pasoain, del depósito ubicado en la localidad de Berastegi. El mismo procedimiento que en el caso anterior. 5 días después se ordenó el cierre de toda investigación. No se aclara motivo alguno.
23/02/1984: robo de los cuerpos de Francisco Cansado Oriola y de José Rojo Pelos del depósito de la localidad de Errezil. El procedimiento fue similar, aunque esta vez sedando al vigilante con un opiáceo en el café. Sólo 2 días después el caso quedaba archivado. En los informes que poseo, se detallan casos similares, hasta el febrero de 1987, año del "destape" por parte del diario
ABC del terrorismo de Estado practicado por el PSOE. Antes de adelantarme a dicho suceso, me gustaría señalar el hecho de que posiblemente, tal conspiración contara con altos cargos de la policía autonómica vasca, a fin de evitar que las investigaciones sobre los robos de cadáveres fueran muy lejos. Explicaría el hecho de que tales casos quedaran archivados como mucho cinco días después de haberse abierto, y que en los archivos que poseo, no figure firma autorizadora o nombre de responsable alguno. No cabe duda de que dicho personaje, se encargo muy bien de cubrirse las espaldas.
En un país convulsionado por el terrorismo, y grácias a una prensa cada vez más sensacionalista y morbosa, la aparición de un cadáver con un tiro en la cabeza en medio del bosque resultaba cuanto menos un suceso de portada. Cual era la sorpresa cuando la ciencia forense determinaba que el fenecido, no era otro más que un peligroso terrorista buscado por la policía. Estos datos llegaban a las redacciones de los principales medios de difusión, mediante una nota de la policía vasca. Sin embargo, y creo que resultará cuanto menos curioso, dichos informes forenses
jamás los vió nadie. Es más: dudo incluso hasta de que existieran. Nadie preguntó (que se sepa). La conpiración, sin lugar a dudas, iba viento en popa.
Años después hemos sabido, por ejemplo, de la muerte natural, en el hospital provincial de San Sebastián, de José Ignacio Zabala Irureta, miembro y simpatizante de la organización terrorista ETA, que se supone había muerto en una acción de los GAL. Así se nos dijo en todos los medios de comunicación en su día, sin duda, engañados todos ellos, a excepción del ABC, conocedor por parte de su director del organizado plan. Pero, la cuestión es: ¿por qué los terroristas supuestamente asesinados a manos de los GAL que seguían con vida, no dieron la cara?. Se trata ésta de una cuestión controvertida y para la cual no tenemos todavía explicación oficial. Según la hipótesis del historiador Jean Pierre Echalier, en su obra "La larga sombra de los GAL", estos terroristas fueron en cierto modo, comprados con altas sumas de dinero para guardar silencio. Además, y atendiendo a la lógica, el salir a la luz y reconocer la pertenencia a la banda terrorista ETA, hubiera supuesto el enfrentarse con la justicia. De cualquier manera, esto no deja de ser una hípótesis a un misterio que con los años lograremos dilucidar.
El maquiavélico plan, por supuesto, incluía el secuestro, maltrato e incluso asesinato de ciudadanos, tanto españoles como franceses, totalmente ajenos al terrorismo de ETA. Este último punto, perseguía la finalidad de, una vez destapado el caso, poner al conjunto de la sociedad en contra del gobierno socialista y de sus supuestas prácticas delictivas. La figura del denominado
Señor X, fue una "brillante" invención del periodista Luis María Ansón Rodríguez, aparecida por primera vez en el periódico
ABC el 22 de febrero del año 1994. Colocaba como principal y único responsable de la supuesta trama GAL, al ex-presidente del gobierno, Felipe González Soto.
El resto de la historia, querido lector, ya la sabes. Todo fue aireado en base a las pretensiones de los organizadores y, de este modo, en el año 1996, se produjo el clamoroso vuelco electoral en favor de
Jose María Aznar Lopez. Numerosos cabezas de turco, ministro socialistas incluso, vieron con sus huesos en la cárcel. ¿Cuál podría haber sido su defensa, explicar que se trataba todo de una conspiración? Incluso hoy en día, con la perspectiva del tiempo y conociendo cada vez más datos, la historia parece absolutamente descabellada e imposible. ¿Cómo iban a basar su defensa en base a ello en aquellos momentos?.
Si algo nos enseña esto es, sin duda, que los vuelcos electorales en nuestra amada nación, se producen
siempre grácias a siniestras conspiraciones (
leed el artículo de mi compañero Mitrofán sobre el 11M). ¿No da que pensar?